Productividad

Tres errores al pedirle a la IA que escriba por ti (y cómo evitarlos)

Si alguna vez le pediste a ChatGPT o a Gemini que te escribiera un correo y el resultado sonó genérico, plano o "a robot", el problema casi nunca es la herramienta. Es la instrucción.

Error 1: pedir el resultado sin dar el contexto

"Escríbeme un correo para un cliente" puede significar mil cosas. La IA rellena los huecos con lo más probable, y lo más probable es lo más soso.

El arreglo: antes de pedir, dale tres datos — quién eres, para quién es, y qué quieres que pase después de que lo lean.

Error 2: no decirle el tono

La IA no sabe si eres una firma de abogados o una marca de helados. Si no le das una referencia de voz, elige un tono intermedio que no es el tuyo.

Error 3: aceptar el primer borrador

El primer resultado es un punto de partida, no la entrega. La conversación es la herramienta: "más corto", "menos técnico", "quita la última frase".

Con estos tres ajustes, el primer borrador deja de ser algo que reescribes entero y pasa a ser algo que solo tienes que pulir. Esa es la diferencia entre usar la IA y pelear con ella.

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